Temprano pensé que no los iba a ver porque amaneció nublado,
pero al avanzar la mañana me alegré porque el sol calentaba el día y vi cómo
las nubes poco a poco venían para acá.
Me sentí contento al verlos en misa, todos juntos, unidos y
sobre todo, visitando a mi Señor, Él también se puso muy feliz. Me di cuenta cuando lo vi pasar a mi lado y al
guiñarme un ojo me susurró, “buen trabajo”.
Me sentí orgulloso y demasiado pleno cuando recibí tal
cumplido y me di cuenta que había valido la pena, que el esfuerzo hecho, ha estado dando sus resultados.
Luego me divertí al verlos regresar a la casa, verlos
conversar sobre los planes de la celebración, ver que cada uno tenía su propio
plan dentro de todos. Carolina preguntó
por su prima Michelle, Daniel pensando en compartir con Ricardo y Andrés con su
propio plan de jugar con Santiago y Mariano.
Bellos se veían, de veras muy bellos, grandes ya, muy grandes. Y yo con unas ganas de estar ahí, de abrazarlos
y no soltarlos, bueno aunque con un momentito me hubiera conformado, un
instante de permiso para volver a sentir su alegría, porque qué espíritus más
alegres por Dios, son almas del cielo, almas puras que van con el viento refrescando los lugares y personas que se les cruzan.
Cuando empezó a llegar todo el mundo, me causó gracia cómo
iban alzando cada uno la voz, procurando oírse en medio de la alegría de la
casa. Que Carolina hablando de modas con
Michi, que Daniel y Ricardo, de sus travesuras de fin de semana y que el macho Andy de
jugar y jugar fútbol.
En un momento se volvió a nublar y pensé que no los iba a
poder ver más, pero de nuevo, mi amigo el sol, calentó el ambiente y las nubes
volvieron a regresar acá.
Qué bonito cuando felicitaron a su papá y qué belleza lo que
le escribieron en la tarjeta, pude ver que lo hicieron con el corazón y no con
la mano, cada frase llevaba su verdadero sentimiento. Me causó ternura leer lo que sintió en su corazón. Ay hijo mío!!!.
En un momento pensé que se acordarían de mí, pero no
importa, no fue así, yo siempre he estado ahí, al lado de cada
uno de ustedes. Los cuido siempre,
siempre estoy pendiente de cada uno.
Estuve con Carolina cuando presentó ése proyecto tan
importante en la Universidad, donde se sintió verdaderamente orgullosa por el
resultado. Estuve también con Daniel
cuando tuvo que tomar ésa decisión importante y no sabía que hacer, así que
mientras dormía, pedí permiso para hacerle soñar y que encontrara su propia
respuesta. Y con Andrés he estado ayer, hoy y estaré siempre, como cuando entró
al ICS y se sentía solo. Él no se dio
cuenta, pero estuve con él, cada momento que se sintió solito, fui con él a los
recreos cuando andaba sólo y lo acompañé hasta que se hizo del montón de amigos
que tiene hoy.
Hace sólo 6 años que les di un abrazo en la casa de San
Lorenzo y vieran que no me olvido ése momento, porque fue el mejor momento con
ustedes antes de partir.
Hoy desde acá los veo y los extraño, hablo con Tita y Yaya
siempre de ustedes, de lo impresionados que estamos al ver lo grandes y bellos
que están. Cómo pasa el tiempo, se nos
han ido haciendo grandes poco a poco, día a día, pero nosotros siempre, siempre
estamos y estaremos con ustedes.
Aquí a veces nos dicen que somos sus Ángeles, pero yo me
conformo con ser su abuelo que los cuida desde el cielo. No me olviden. No se olviden de Tata que los ama como nadie
y que se siente el abuelo más dichoso y orgulloso del cielo.
Hoy les escribo desde acá, desde el cielo desde
donde los veo siempre. Los amo y no los
voy a olvidar nunca!!!!
Su abuelo Tata.