lunes, 6 de enero de 2014

Pasado pésimamente mal recordado...diría yo.

Ayer domingo, disfrutando la lectura del acontecer nacional, porque yo sí las disfruto encontrando en ella sólo el lado positivo, me encontré con el artículo de Armando Gonzáles R. agonzalez@nacion.com sobre cómo se recuerda a Costa Rica durante los últimos 30 años.
Dice que la Costa Rica de hoy es una obra incompleta. Saltan a la vista sus carencias y apenas es necesario enumerarlas, porque están alojadas en la conciencia. Una quinta parte de la población vive en la pobreza. El Estado no llena las expectativas ciudadanas, en algunos casos exagerados, y la desigualdad social ha aumentado. Las necesidades de hoy siempre son las más urgentes. Las del futuro no inquietan tanto como deberían y las del pasado son, para todos los efectos, inexistentes. Pero existieron, y es preciso recordarlas.
Personalmente, por mi edad y recuerdos, puedo hablar de esos treinta años a los que hoy muchos se refieren como los peores. Especialmente los que produjeron un video reciente, que al igual que el título de éste artículo, se refiere a un pasado mal recordado, diría yo, pésimamente mal recordado.
Es por ello, que decidí poner algunas letras y palabras aunque sin buena estructura, con un alto contenido de comentarios personales que espero llamen a la reflexión.
En 1977, trabajé como muchos otros jóvenes costarricenses, apoyando el proceso electoral. Con mi sombrero ataviado con una cinta blanca y celeste trabajé con muchos otros amigos en el apoyo al entonces candidato Rodrigo Carazo. Hermosa experiencia de trabajo libre que nos tuvo por más de 18 horas trabajando el último día por la democracia. Jamás imaginamos lo que nos esperaba.
Tiempo después, cuando ya el candidato que convenció con su "...Yo doy la cara, yo voy de frente, voy para adelante, porque ustedes vienen detrás..."se había convertido en Presidente, empezó la peor época de esos treinta años a los que hoy se refieren muchos, una época que espero no vuelva por el bien de todos nosotros, especialmente de mis hijos. Filas, escasez, recesión, desempleo, alejamiento de inversión foránea, y un larguísimo etcétera. Nos quedaba sólo lo que algunos ofrecen hoy, ser autosuficientes, y créanme, ESO NO SE PUEDE, menos hoy en un mundo globalizado. NO se pueden volver a modelos que ya hoy no aplican.
En el año 1982, don Luis Alberto Monge, vino a recoger los pedazos de lo que quedaba de nuestro país, vino a “rejuntar” por aquí y por allá un país maltrecho, con una pérdida de confianza de su población y además, con una pérdida de confianza internacional como país. Hizo algo para mí, digno de admirar, NUNCA dijo no se puede o no lo lograremos, por el contrario, en silencio pero trabajando duro, en tan sólo 4 años, nos volvió al camino del desarrollo. Su trabajo tesonero junto al apoyo internacional que él ganó, nos permitieron nuevamente, tener los ojos de muchos encima, pensando en invertir acá, generar trabajo y empleo, generar riqueza. Nos puso en el camino de nuevo.
En el primer mandato de don Oscar Arias, durante los años 1986 a 1990, el país estaba en franca recuperación económica, se tenía que continuar la gran obra de don Luis Alberto y gracias benditas, que llegó una persona brillante, que nos es mezquina a pesar de que muchos dicen que sí y que además sólo piensa en su país, y le dio no sólo seguimiento y continuidad a todos los programas, sino que aprovechó aquel momento para potenciar una pequeña Patria y ponerla en la Cúspide Mundial. Por supuesto que el Premio Nobel es suyo, pero el país, definitivamente se benefició y posicionó enormemente. Todos preguntaron en aquel momento, dónde es Costa Rica. Quiéranlo o no, así fue, así es y así será siempre, hay un antes y un después de éstos dos gobiernos.
Ya para el siguiente período Presidencial, 90-94, yo trabajaba en una gran empresa de la Agroindustria, estaba recién casado y por el trabajo, me tocó vivir en la Zona Sur del País. El gane de las elecciones por parte de don Rafael Ángel Calderón Fournier, me hizo decir que cualquiera en el país podría ser Presidente, de manera que prometí, NO leer nada respecto a política o gobierno por 4 años. Pero, debo admitir a hoy, ya con datos y hablando en el futuro del pasado, que fue un gobierno que estabilizó algunas cosas que no lo estaban y vino a afianzar la parte social que se venía trabajando de previo. Costa Rica continuó su ascenso, continuó su crecimiento y avanzó todavía más de lo que había logrado.
Por supuesto que se han dado aciertos y desaciertos, con abusos y malos usos de muchos, porque en TODOS, en TODOS los gobiernos se han dado situaciones como éstas.
La estafeta de aquella carrera en ascenso de los 3 gobiernos emergentes luego de la debacle de 1978, la vino a tomar don José María Figueres, y creo que es en su gobierno que se da un cambio, una nueva visión para nuestra gente, para nuestra población, se le dice al costarricense, siempre has sido un gran trabajador, hoy serás todavía mejor. Se le dice al tico, siempre has vivido de la Agro Industria hoy sos más educado, más preparado y podrás hacerlo mejor, de manera que tendremos oportunidades en la Industria de la Tecnología. En aquellos 4 años, pasamos de ser Operarios calificados a Operarios Especializados, dándose un auge de inversión en Tecnología, luego de la llegada de Intel.
Por cierto, hace poco escuché a un candidato a la Presidencia decir “Qué le deja Intel al país”, yo le diría, joven, nada más fíjese en los indicadores económicos del Banco Central, que muestran datos con Intel y sin Intel. Así o más claro, así o el tomar el dato de trabajadores, familias y empresas satélites beneficiadas, y sobre todo, el gobierno recaudando por el poder adquisitivo de la gente, que compra aquí y allá, consume aquí y allá. Por favor seamos más serios.
Hay dos cuadros interesantes que han dado vuelta por redes sociales estos días. La pobreza desde 1978 a hoy y los graduandos desde entonces. Faltaría un cuadro importante, el que muestra a aquellos costarricenses cuya empresas de inversión foránea, los han llevado hasta sus cuarteles generales y que luego estos pioneros ticos, devuelven a su gente, posibilidades de desarrollo con becas y pasantías. Es en éstos años, donde inicia una migración de talento que luego se repatria y trae beneficios en muchos campos.
Recordemos también, que para esos años, iniciaba una migración masiva a nuestro país, generando una situación a hoy no controlada y que por no tener voluntad, ganas o como le quieran llamar, ha generado situaciones que afectan de una u otra forma los principales indicadores que la población toma en cuenta para decir si el país está bien o no. Aquella migración masiva si bien trajo mano de obra que cubría trabajos que el tico ya no quería desempeñar, también trajo una nueva clase social que no conocíamos y que hoy se sirve de muchos servicios, especialmente los universales que nuestro país brinda sin ningún miramiento.
Hay dos gobiernos que por sus pocos logros, no les voy a dedicar más que el nombrarlos. El de don Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) que reflejó una incapacidad de Equipo para gobernar y el de don Abel Pacheco, (2002-2006) que dejó las arcas más llenas de la historia, porque literalmente no hicieron nada de nada.
Por ése escenario, 8 años sin un claro rumbo, sin una clara visión, Costa Rica empezó a quedarse, a quedar regazada, empezó a desligarse de posibles inversiones y muchas buenas oportunidades se fueron. En esos dos gobiernos, inversiones importantes se fueron a otros países, por falta de voluntad política, de interés gubernamental. Me tocó ver personalmente, cómo un Ministro de Trabajo, enviaba a reuniones a sus asistentes que ni hablaban inglés para atender inversionistas y lo único que hacían era poner atención ¿?. En cambio, con esos mismos inversionistas, fuimos atendidos en el Salvador, por aquellos años en el gobierno de don Francisco Flores, por nada más y nada menos que su Ministro Lacayo, quien personalmente puso en claro las reglas para invertir, puso en blanco y negro los números que se discutían y el resultado final, los inversionistas dijeron, “ellos nos quieren acá”. Si acá y acá no fue Costa Rica.
Pero aquella Costa Rica nada atractiva, amaneció de la noche a la mañana como la quinceañera del baile en la que todos quieren bailar con ella. Esto sucedió sólo con el anuncio de que don Oscar Arias asumiría nuevamente la presidencia de la república. Ojo, acá más de uno estará pensando, pero, claro, cómo llegó él a reelegirse, pero bueno, fue reelecto y sea o no un gobierno fáctico, la verdad es que nuestro país pasó de la página 10 de Sucesos a la primera plana en todos los periódicos más importantes. Nada más, si lo recuerdan, porque esto no fue hace 30 años, piensen en las inversiones que se hicieron en aquellos años, del 2006 al 2010. Estos años, trajeron mucha inversión en el campo Médico y Farmacéutico, vinieron al país grandes empresas de la industria, generándose empleos todavía más calificados. De esos 3 años, estuve fuera dos de ellos, ya que por motivos de trabajo tuve que residir en una Nación Centroamericana y créanme, ningún tico quiere vivir la realidad de ése país o de otros más cercanos y disque vecinos. Sus gobiernos distan mucho de lo que los nuestros han logrado y me refiero claramente a esos 30 últimos años. Costa Rica es una perla, es una gema, es un tesoro.
Los últimos 4 años no han sido una muestra de ética pura, un derroche de cómo se deben hacer las cosas. Doña Laura no tuvo la dicha de contar con el mejor equipo por las razones que fueran y para todavía ponerlo más cuesta arriba, con el “cuarto poder” de la República en contra, los medios. Porque éste cuarto poder, pudiera perfectamente ser más objetivo y más constructivo, creo que no se han dado cuenta de lo que han generado en la población. Mucha desinformación o bien mucha información que luego no termina en nada, pero ya el titular salió y lo que quedó en la mente del tico es lo malo que se dijo.
Sería interesante tener más espacio en éste artículo, para incluir indicadores de los últimos 4 años. Datos, número, porque es con eso con lo que se habla, porque si no se tienen, son simples comentarios.
Voy a procurar en otra entrega, llevar a todos ustedes logros puntuales, a pesar de que no “creo empatar” con los grandes golpes a las finanzas públicas que se han dado en éstos 4 años que terminan. Pero esto no debe quitarnos la esperanza, no debe ponernos en una posición revanchista y decidir no votar, decidir votar por cualquiera o decidir darle el voto al cambio porque sí, sin saber las consecuencias que se pueden tener.
Treinta años no se los brinca cualquiera y estos últimos treinta han sido años muy productivos para nuestra nación. Costa Rica es hoy muy diferente. Nuestro nombre abre puertas, toca donde otros ni siquiera llegan y muchos grandes quieren estar a nuestro lado.

No desperdiciemos oportunidades y no dejemos de lado la posibilidad de ejercer lo que a muchos en otras latitudes cercanas se les ha arrebatado.