Antes de explicar las razones que tengo y que considero de muchísimo peso, quiero comentarles que en la dirección electrónica, www.conare.ac.cr/proyectos/17959.pdf, se plantea el proyecto solidario en mención y se puede leer, “El Proyecto de Ley de Solidaridad Tributaria…, se enmarca en el contexto más amplio de la Política Nacional de Sostenibilidad Fiscal. No se trata,…, de un esfuerzo aislado sino de una pieza en un complejo rompecabezas, cuyos grandes lineamientos conviene describir.
Es probable que el ciudadano común (el subrayado es mío) no esté mayormente interesado, de primera entrada, en la Sostenibilidad Fiscal…, los temas fiscales, salvo cuando se trata de impuestos pueden parecer abstractos, desconectados de la vida de los ciudadanos y de interés únicamente para quienes trabajan en el Ministerio de Hacienda, el Banco Central o en alguna institución financiera internacional. Es necesario explicar a ese ciudadano y a todos los que vivimos en Costa Rica, por qué la Sostenibilidad Fiscal es un tema que demanda la acción urgente del Estado y por qué la propuesta que hoy presentamos merece la mayor atención y apoyo de la ciudadanía.
Me pregunto si yo soy un ciudadano común o si soy de los que vivimos en Costa Rica, porque de la lectura me salta la duda sobre cuántos tipos de ciudadanos tenemos en nuestra patria que por cierto, hoy celebra una gloriosa batalla librada contra los que nos querían someter a la fuerza contra nuestra voluntad sin adhesión circunstancial.
Sigue explicación del proyecto, “En primer lugar, la impresión de que la política fiscal es un tema abstracto y alejado de la vida del común de la gente es falsa, radicalmente falsa. Las crisis fiscales son fenómenos que tienen consecuencias sociales y económicas inmensas, como lo ilustra, dramáticamente, la experiencia europea de los últimos meses: Grecia, Irlanda y los países bálticos se han asomado al abismo de la insolvencia y han tenido que enfrentar ajustes durísimos. Otros países han adoptado también, de manera preventiva, el camino del ajuste fiscal por medio de programas de restricción fiscal, como el Reino Unido, España, Portugal y varios países de Europa central, con consecuencias muy duras: el despido de miles de funcionarios públicos, la reducción de los salarios y de los beneficios sociales, la contracción del crédito, el estancamiento de la economía, la destrucción del bienestar y las confrontaciones callejeras que ponen en evidencia el debilitamiento del tejido y la cohesión social. La experiencia reciente muestra que aún en los países desarrollados y con altos ingresos, los desequilibrios fiscales pueden tener consecuencias severas, y que los costos sociales y económicos tienden a ser mayores si el ajuste no se introduce de manera oportuna, sino solamente tras el estallido de una crisis.
O sea, hay que hacer el ajuste YA, o YA. Eso me quedó muy claro.
“En el caso de un país pequeño y en vías de desarrollo como el nuestro, con menos recursos, más vulnerable frente a las fluctuaciones de los flujos financieros internacionales y que requiere urgentemente incrementar tanto la inversión pública como la privada, las consecuencias podrían ser aún mayores. Por lo tanto, no podemos darnos el lujo de ignorar la necesidad de restaurar el equilibrio de las finanzas públicas”.
Qué interesantísisima narrativa no.
Ahora, veamos que en el último párrafo dice literalmente, “en un país pequeño y en vías de desarrollo como el nuestro, con menos recursos, más vulnerable a las fluctuaciones de los flujos financieros internacionales…., las consecuencias podrían ser aún mayores”. Pero durante el último año, mientras se daba la puja por el proyecto solidario en mención, se enviaba un mensaje a la población de que este país pequeño con menos recursos y vulnerable, donde se nos mostraba una condición para nada adherida a la causa circunstancial. Un ejemplo claro de esto fue la noticia bomba de que La Corte Plena acordó el año pasado elevar de 8 a 12 años el pago por cesantía para todos los empleados judiciales, sin contar en ese momento con dinero para financiar el beneficio. Entonces como ciudadano común yo me pregunto y el resto del común de la gente podría tener ese beneficio?...pues la respuesta es de escogencia única , NO.
El asunto acá es que se pretende siempre solventar las necesidades del gobierno generadas por su inoperancia y tolerancia, cargando a los que siempre pagan. Ese ciudadano común no tiene forma de evadir ya que cada día paga impuestos por la carga impositiva que tiene Costa Rica. Vamos a ver, paga el impuesto de venta en todo lo que compra, paga el impuesto a los combustibles a pesar del subsidio en el caso que utilice autobús o bien paga el enorme impuesto al combustible de su propio vehículo, por cierto de por sí ya gravado exageradamente, ah y para poder circular paga un impuesto al derecho de rodar, totalmente desproporcionado al servicio que se recibe. Ahora, si este ciudadano común gana un salario que es sujeto de gravamen para el impuesto al salario, pagará un monto cercano al 25% de su ingreso en forma mensual junto con las otras deducciones, o sea, SI PAGA, no evade y ése ciudadano común de éste pequeño país es al que se gravaría nuevamente, porque definitivamente el evasor actual, ese al que la ley imposibilita que se le identifique y se le caiga con todo su peso, ese seguirá evadiendo. Por eso tacho de inoperante y tolerante al aparato gubernamental, especialmente al poder Legislativo, tortuga de diesel en un medio en donde necesitamos velocidad de la luz.
No aplaudo la decisión de la Sala con respecto al Solidario Plan ni tampoco a los que hablan con desconocimiento total del mismo y repudio a los que evadiendo se llenan la boca e inflan su garganta hablando pestes de lo que se busca. Aplaudo el que se haya generado un tiempo, quizás necesario, para que este gobierno decida hacer una “Adhesión circunstancial a la causa” y decida de una vez por todas cobrar lo que se evade, no crear más impuestos sino mejorar la recaudación de los cientos que ya existen pero que por la estructura actual no se reciben y mucho menos se cobran. Además, que se estructure de una vez por todas y elimine beneficios para unos pocos que le cuestan un montón de dinero a la mayoría.
El país de la felicidad, debe ser firme y honesto claro está, pero debe ser firme en contra de los que no pagan incluyendo con mucha más razón a sus cercanos servidores y honesto en entender de una vez por todas que la solución no está en cobrarle más a aquel que ya paga sino en cobrar a sus conocidos evasores que según leí son 10 gigantes que tienen plenamente identificados.
Si el gobierno de turno persiste en el programita solidario, llegaremos a la muy lamentable situación de un país centroamericano en el que viví un tiempo y en donde cuando pregunté dónde me inscribía para el pago de los impuestos, todo el mundo me cayó encima diciendo, que ahí nadie paga porque el gobierno todo se lo roba o lo mal utiliza.
Hagamos lo que dice la amplia explicación del proyecto, en donde se refiere a lo hecho por algunos países que ya han salido de su crisis, cobremos primero lo que actualmente no se cobra, metamos en cintura al evasor sea quien sea y caigámosle con todo el peso de la ley a aquel que hace caer en engaño a las entidades gubernamentales con tal de evadir su responsabilidad. Una vez hecho esto y demostrado el gobierno que ya hizo lo que le toca, entonces conversemos para que los ciudadanos comunes, seamos solidarios, perdón, para que demos nuestra adhesión circunstancial a la causa y apoyar al gobierno en caso de que lo requiera.
Por último, me acuso, tengo atraso en el pago del impuesto de mi casa, mismo que tiene tres meses de espera pero que lo hago al haberme acomodado en forma anual al pago del mismo, pagando por supuesto el recargo que corresponde, pero que quede claro, pago, no espero a que la Municipalidad me busque o fije el monto a pagar y por ello espero y espero y sigo esperando a lo conchudo.
Salud!!!.
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