Ayer domingo, disfrutando la lectura del acontecer nacional,
porque yo sí las disfruto encontrando en ella sólo el lado positivo, me
encontré con el artículo de Armando Gonzáles R. agonzalez@nacion.com sobre cómo
se recuerda a Costa Rica durante los últimos 30 años.
Dice que la Costa Rica de hoy es una obra incompleta. Saltan
a la vista sus carencias y apenas es necesario enumerarlas, porque están
alojadas en la conciencia. Una quinta parte de la población vive en la pobreza.
El Estado no llena las expectativas ciudadanas, en algunos casos exagerados, y
la desigualdad social ha aumentado. Las necesidades de hoy siempre son las más
urgentes. Las del futuro no inquietan tanto como deberían y las del pasado son,
para todos los efectos, inexistentes. Pero existieron, y es preciso recordarlas.
Personalmente, por mi edad y recuerdos, puedo hablar de esos
treinta años a los que hoy muchos se refieren como los peores. Especialmente
los que produjeron un video reciente, que al igual que el título de éste
artículo, se refiere a un pasado mal recordado, diría yo, pésimamente mal
recordado.
Es por ello, que decidí poner algunas letras y palabras
aunque sin buena estructura, con un alto contenido de comentarios personales
que espero llamen a la reflexión.
En 1977, trabajé como muchos otros jóvenes costarricenses,
apoyando el proceso electoral. Con mi sombrero ataviado con una cinta blanca y
celeste trabajé con muchos otros amigos en el apoyo al entonces candidato
Rodrigo Carazo. Hermosa experiencia de trabajo libre que nos tuvo por más de 18
horas trabajando el último día por la democracia. Jamás imaginamos lo que nos
esperaba.
Tiempo después, cuando ya el candidato que convenció con su
"...Yo doy la cara, yo voy de frente, voy para adelante, porque ustedes
vienen detrás..."se había convertido en Presidente, empezó la peor época
de esos treinta años a los que hoy se refieren muchos, una época que espero no
vuelva por el bien de todos nosotros, especialmente de mis hijos. Filas,
escasez, recesión, desempleo, alejamiento de inversión foránea, y un larguísimo
etcétera. Nos quedaba sólo lo que algunos ofrecen hoy, ser autosuficientes, y
créanme, ESO NO SE PUEDE, menos hoy en un mundo globalizado. NO se pueden
volver a modelos que ya hoy no aplican.
En el año 1982, don Luis Alberto Monge, vino a recoger los
pedazos de lo que quedaba de nuestro país, vino a “rejuntar” por aquí y por
allá un país maltrecho, con una pérdida de confianza de su población y además,
con una pérdida de confianza internacional como país. Hizo algo para mí, digno
de admirar, NUNCA dijo no se puede o no lo lograremos, por el contrario, en
silencio pero trabajando duro, en tan sólo 4 años, nos volvió al camino del
desarrollo. Su trabajo tesonero junto al apoyo internacional que él ganó, nos
permitieron nuevamente, tener los ojos de muchos encima, pensando en invertir
acá, generar trabajo y empleo, generar riqueza. Nos puso en el camino de nuevo.
En el primer mandato de don Oscar Arias, durante los años
1986 a 1990, el país estaba en franca recuperación económica, se tenía que
continuar la gran obra de don Luis Alberto y gracias benditas, que llegó una
persona brillante, que nos es mezquina a pesar de que muchos dicen que sí y que
además sólo piensa en su país, y le dio no sólo seguimiento y continuidad a
todos los programas, sino que aprovechó aquel momento para potenciar una
pequeña Patria y ponerla en la Cúspide Mundial. Por supuesto que el Premio
Nobel es suyo, pero el país, definitivamente se benefició y posicionó
enormemente. Todos preguntaron en aquel momento, dónde es Costa Rica. Quiéranlo
o no, así fue, así es y así será siempre, hay un antes y un después de éstos
dos gobiernos.
Ya para el siguiente período Presidencial, 90-94, yo
trabajaba en una gran empresa de la Agroindustria, estaba recién casado y por
el trabajo, me tocó vivir en la Zona Sur del País. El gane de las elecciones
por parte de don Rafael Ángel Calderón Fournier, me hizo decir que cualquiera
en el país podría ser Presidente, de manera que prometí, NO leer nada respecto
a política o gobierno por 4 años. Pero, debo admitir a hoy, ya con datos y
hablando en el futuro del pasado, que fue un gobierno que estabilizó algunas
cosas que no lo estaban y vino a afianzar la parte social que se venía
trabajando de previo. Costa Rica continuó su ascenso, continuó su crecimiento y
avanzó todavía más de lo que había logrado.
Por supuesto que se han dado aciertos y desaciertos, con
abusos y malos usos de muchos, porque en TODOS, en TODOS los gobiernos se han
dado situaciones como éstas.
La estafeta de aquella carrera en ascenso de los 3 gobiernos
emergentes luego de la debacle de 1978, la vino a tomar don José María
Figueres, y creo que es en su gobierno que se da un cambio, una nueva visión
para nuestra gente, para nuestra población, se le dice al costarricense,
siempre has sido un gran trabajador, hoy serás todavía mejor. Se le dice al
tico, siempre has vivido de la Agro Industria hoy sos más educado, más
preparado y podrás hacerlo mejor, de manera que tendremos oportunidades en la
Industria de la Tecnología. En aquellos 4 años, pasamos de ser Operarios
calificados a Operarios Especializados, dándose un auge de inversión en Tecnología,
luego de la llegada de Intel.
Por cierto, hace poco escuché a un candidato a la
Presidencia decir “Qué le deja Intel al país”, yo le diría, joven, nada más
fíjese en los indicadores económicos del Banco Central, que muestran datos con
Intel y sin Intel. Así o más claro, así o el tomar el dato de trabajadores,
familias y empresas satélites beneficiadas, y sobre todo, el gobierno
recaudando por el poder adquisitivo de la gente, que compra aquí y allá,
consume aquí y allá. Por favor seamos más serios.
Hay dos cuadros interesantes que han dado vuelta por redes
sociales estos días. La pobreza desde 1978 a hoy y los graduandos desde
entonces. Faltaría un cuadro importante, el que muestra a aquellos
costarricenses cuya empresas de inversión foránea, los han llevado hasta sus
cuarteles generales y que luego estos pioneros ticos, devuelven a su gente,
posibilidades de desarrollo con becas y pasantías. Es en éstos años, donde
inicia una migración de talento que luego se repatria y trae beneficios en
muchos campos.
Recordemos también, que para esos años, iniciaba una
migración masiva a nuestro país, generando una situación a hoy no controlada y
que por no tener voluntad, ganas o como le quieran llamar, ha generado
situaciones que afectan de una u otra forma los principales indicadores que la
población toma en cuenta para decir si el país está bien o no. Aquella
migración masiva si bien trajo mano de obra que cubría trabajos que el tico ya
no quería desempeñar, también trajo una nueva clase social que no conocíamos y que
hoy se sirve de muchos servicios, especialmente los universales que nuestro
país brinda sin ningún miramiento.
Hay dos gobiernos que por sus pocos logros, no les voy a
dedicar más que el nombrarlos. El de don Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) que
reflejó una incapacidad de Equipo para gobernar y el de don Abel Pacheco,
(2002-2006) que dejó las arcas más llenas de la historia, porque literalmente
no hicieron nada de nada.
Por ése escenario, 8 años sin un claro rumbo, sin una clara
visión, Costa Rica empezó a quedarse, a quedar regazada, empezó a desligarse de
posibles inversiones y muchas buenas oportunidades se fueron. En esos dos
gobiernos, inversiones importantes se fueron a otros países, por falta de
voluntad política, de interés gubernamental. Me tocó ver personalmente, cómo un
Ministro de Trabajo, enviaba a reuniones a sus asistentes que ni hablaban
inglés para atender inversionistas y lo único que hacían era poner atención ¿?.
En cambio, con esos mismos inversionistas, fuimos atendidos en el Salvador, por
aquellos años en el gobierno de don Francisco Flores, por nada más y nada menos
que su Ministro Lacayo, quien personalmente puso en claro las reglas para
invertir, puso en blanco y negro los números que se discutían y el resultado
final, los inversionistas dijeron, “ellos nos quieren acá”. Si acá y acá no fue
Costa Rica.
Pero aquella Costa Rica nada atractiva, amaneció de la noche
a la mañana como la quinceañera del baile en la que todos quieren bailar con
ella. Esto sucedió sólo con el anuncio de que don Oscar Arias asumiría
nuevamente la presidencia de la república. Ojo, acá más de uno estará pensando,
pero, claro, cómo llegó él a reelegirse, pero bueno, fue reelecto y sea o no un
gobierno fáctico, la verdad es que nuestro país pasó de la página 10 de Sucesos
a la primera plana en todos los periódicos más importantes. Nada más, si lo
recuerdan, porque esto no fue hace 30 años, piensen en las inversiones que se
hicieron en aquellos años, del 2006 al 2010. Estos años, trajeron mucha
inversión en el campo Médico y Farmacéutico, vinieron al país grandes empresas
de la industria, generándose empleos todavía más calificados. De esos 3 años,
estuve fuera dos de ellos, ya que por motivos de trabajo tuve que residir en
una Nación Centroamericana y créanme, ningún tico quiere vivir la realidad de
ése país o de otros más cercanos y disque vecinos. Sus gobiernos distan mucho
de lo que los nuestros han logrado y me refiero claramente a esos 30 últimos
años. Costa Rica es una perla, es una gema, es un tesoro.
Los últimos 4 años no han sido una muestra de ética pura, un
derroche de cómo se deben hacer las cosas. Doña Laura no tuvo la dicha de
contar con el mejor equipo por las razones que fueran y para todavía ponerlo
más cuesta arriba, con el “cuarto poder” de la República en contra, los medios.
Porque éste cuarto poder, pudiera perfectamente ser más objetivo y más
constructivo, creo que no se han dado cuenta de lo que han generado en la
población. Mucha desinformación o bien mucha información que luego no termina en
nada, pero ya el titular salió y lo que quedó en la mente del tico es lo malo
que se dijo.
Sería interesante tener más espacio en éste artículo, para
incluir indicadores de los últimos 4 años. Datos, número, porque es con eso con
lo que se habla, porque si no se tienen, son simples comentarios.
Voy a procurar en otra entrega, llevar a todos ustedes
logros puntuales, a pesar de que no “creo empatar” con los grandes golpes a las
finanzas públicas que se han dado en éstos 4 años que terminan. Pero esto no debe
quitarnos la esperanza, no debe ponernos en una posición revanchista y decidir
no votar, decidir votar por cualquiera o decidir darle el voto al cambio porque
sí, sin saber las consecuencias que se pueden tener.
Treinta años no se los brinca cualquiera y estos últimos
treinta han sido años muy productivos para nuestra nación. Costa Rica es hoy
muy diferente. Nuestro nombre abre puertas, toca donde otros ni siquiera llegan
y muchos grandes quieren estar a nuestro lado.
No desperdiciemos oportunidades y no dejemos de lado la
posibilidad de ejercer lo que a muchos en otras latitudes cercanas se les ha
arrebatado.
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