El poder de un buen abrazo, pudiera ser muy
cercano o muy distante a ti. Depende de cada uno de nosotros. Piénsalo...!!!.
Siempre, para Navidad, me embarga una emoción
especial, porque desde pequeño, mis padres nos enseñaron no sólo el verdadero
significado de su celebración sino también; la importancia de tener una época
para reflexionar y meditar.
Nunca voy a olvidar cómo celebrábamos siendo
chiquillos, cómo esperábamos el ansiado día, cómo mis padres sonreían durante
todo el mes, al vernos ansiosos y casi desesperados por adelantar los días en
el almanaque. Queríamos que fuera ya el 25.
Hoy, ya un poco más grande, acompañado de mi
esposa y mis hijos, con la bendición de mi propia familia, disfruto igual la
época. Me encanta el pensar lo que harán
mis hijos el ansiado día, cuando se levanten y encuentren sus regalos.
No sé cuántas familias guardan esa ilusión,
espero que sean muchas, porque de veras que es una bendición ver tanta alegría,
tanto amor y sobre todo, tanta bendición que Dios nuestro Señor derramaba sobre
todos nosotros.
El recibir un abrazo es mi regalo más
preciado. No hay nada como recibir un abrazo
de amor, de agradecimiento, de amistad, un abrazo sincero que se recibe o se da
con todo tu ser.
Me critican porque no soy de los que pongo en
las listas del amigo secreto en el trabajo o en la familia, lo que deseo que me
regalen. Eso no me parece natural,
porque un regalo es algo que se da como sorpresa en señal de afecto. Aunque no lo crean; AMO, VALORO, ME VUELVE EL
SER MÁS FELIZ, cuando alguien se toma el tiempo para escribir una tarjeta o una
hoja de papel y te lo da de regalo. Es
algo demasiado valioso. Es demasiado
emocionante el leer los sentimientos de otros.
Ahora, hay regalos muy preciados que no se
compran en ningún lado, son aquellos que salen del alma, del corazón, son los
que se dan con la conexión del corazón y la mente. Estos inclusive son posibles en cualquier presupuesto.
Hay muchos ejemplos de ellos, pero hoy, no voy
a tratar de hacer una lista de esos regalos sino que voy a referirme a uno en
especial, el abrazo.
Por decisiones de vida, mis padres partieron muy
jóvenes, disfrutaron a sus hijos, pero muy poco a sus nietos, una verdadera
pena. Me da mucha tristeza de veras.
Mi madre nos enseñó a regalar abrazos. Por diferentes circunstancias, ella se tomó
el tiempo y nos enseñó a dar regalos que no se compran en ningún MultiWalMonSimAvEscMall
. Nos hizo ver siempre que debía
prevalecer ante todo, el regalo que saliera del alma y que se diera con alegría
y amor. No se me olvida lo que era
recibir un abrazo suyo, por Dios, era lo mejor en la vida!!!.
Mi padre, un poco diferente, nos enseñó a dar
también, como regalo, un abrazo, pero el de él era diferente, era uno que daba
con agradecimiento, sí, dando gracias a Dios por el motivo que tenía que
abrazar. Recuerdo que siempre
que nos abrazaba, le sudaban los ojos.
Hoy, en la época más linda e importante, cuando
recordamos el nacimiento del Más Grande, no recibiré un año más aquellos
abrazos, pero sí voy a procurar dar muchos que en verdad me salgan del alma. Los daré con el mayor amor y estoy seguro como ahora, en este momento, que me sudarán los ojos.
Quisiera seguir escribiendo, refiriéndome a esos regalos de vida, pero la emoción no me lo permite. Voy en un avión con gente al lado, que si me vuelven a ver en este momento, no se qué van a pensar al ver mis ojos a punto de inundación.
Feliz Navidad y regala un abrazo a toda persona que estimes, que ames y que desees. No olvides conectar tu corazón y tu mente al momento de entregarlo.
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