lunes, 15 de diciembre de 2014

EL PODER DE UN ABRAZO


El poder de un buen abrazo, pudiera ser muy cercano o muy distante a ti.   Depende de cada uno de nosotros.  Piénsalo...!!!.

Siempre, para Navidad, me embarga una emoción especial, porque desde pequeño, mis padres nos enseñaron no sólo el verdadero significado de su celebración sino también; la importancia de tener una época para reflexionar y meditar.

Nunca voy a olvidar cómo celebrábamos siendo chiquillos, cómo esperábamos el ansiado día, cómo mis padres sonreían durante todo el mes, al vernos ansiosos y casi desesperados por adelantar los días en el almanaque.  Queríamos que fuera ya el 25.

Hoy, ya un poco más grande, acompañado de mi esposa y mis hijos, con la bendición de mi propia familia, disfruto igual la época.  Me encanta el pensar lo que harán mis hijos el ansiado día, cuando se levanten y encuentren sus regalos.

No sé cuántas familias guardan esa ilusión, espero que sean muchas, porque de veras que es una bendición ver tanta alegría, tanto amor y sobre todo, tanta bendición que Dios nuestro Señor derramaba sobre todos nosotros.
 
El recibir un abrazo es mi regalo más preciado.  No hay nada como recibir un abrazo de amor, de agradecimiento, de amistad, un abrazo sincero que se recibe o se da con todo tu ser.

Me critican porque no soy de los que pongo en las listas del amigo secreto en el trabajo o en la familia, lo que deseo que me regalen.  Eso no me parece natural, porque un regalo es algo que se da como sorpresa en señal de afecto.  Aunque no lo crean; AMO, VALORO, ME VUELVE EL SER MÁS FELIZ, cuando alguien se toma el tiempo para escribir una tarjeta o una hoja de papel y te lo da de regalo.  Es algo demasiado valioso.  Es demasiado emocionante el leer los sentimientos de otros.

Ahora, hay regalos muy preciados que no se compran en ningún lado, son aquellos que salen del alma, del corazón, son los que se dan con la conexión del corazón y la mente.  Estos inclusive son posibles en cualquier presupuesto.

Hay muchos ejemplos de ellos, pero hoy, no voy a tratar de hacer una lista de esos regalos sino que voy a referirme a uno en especial, el abrazo.

Por decisiones de vida, mis padres partieron muy jóvenes, disfrutaron a sus hijos, pero muy poco a sus nietos, una verdadera pena.  Me da mucha tristeza de veras.

Mi madre nos enseñó a regalar abrazos.  Por diferentes circunstancias, ella se tomó el tiempo y nos enseñó a dar regalos que no se compran en ningún MultiWalMonSimAvEscMall .  Nos hizo ver siempre que debía prevalecer ante todo, el regalo que saliera del alma y que se diera con alegría y amor.  No se me olvida lo que era recibir un abrazo suyo, por Dios, era lo mejor en la vida!!!.

Mi padre, un poco diferente, nos enseñó a dar también, como regalo, un abrazo, pero el de él era diferente, era uno que daba con agradecimiento, sí, dando gracias a Dios por el motivo que tenía que abrazar.  Recuerdo que siempre que nos abrazaba, le sudaban los ojos.

Hoy, en la época más linda e importante, cuando recordamos el nacimiento del Más Grande, no recibiré un año más aquellos abrazos, pero sí voy a procurar dar muchos que en verdad me salgan del alma.  Los daré con el mayor amor y estoy seguro como ahora, en este momento, que me sudarán los ojos.
Quisiera seguir escribiendo, refiriéndome a esos regalos de vida, pero la emoción no me lo permite.  Voy en un avión con gente al lado, que si me vuelven a ver en este momento, no se qué van a pensar al ver mis ojos a punto de inundación.
Feliz Navidad y regala un abrazo a toda persona que estimes, que ames y que desees.  No olvides conectar tu corazón y tu mente al momento de entregarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario